En el 711, con el desembarco del capitán bereber Tarik en Gibraltar, se inició la conquista musulmana de la Península, quedando toda esta comarca bajo el poder del Islam. Los árabes introdujeron la transformación de la agricultura construyendo parte del sistema hidráulico de acequias y albercas que todavía se conservan, introdujeron cultivos nuevos como la caña de azúcar y variedad de cultivos de huerta.
Económicamente hablando, la inmediata
consecuencia de la presencia musulamana sobre el modo de vida de los
habitantes de este territorio fue la transformación de la agricultura
con la introducción del regadío, construyendose parte del sistema
hidráulico de acequias que además de dar servicio a la fortaleza, regaba
las laderas con el mismo procedimiento que existe en la actualidad.
Los árabes introdujeron los cultivos de huerta y la caña de azucar, por lo cual, y teniendo en cuenta lo accidentado de la ladera cultivable de la alquería, se vieron obligados a aterrazarla formando bancales que hicieran posible su explotación. En los esquistos se cultiva el olivo y el viñedo, yendo este último paradójicamente en aumento, resultando extraño que una religión como la islámica que prohibe explicitamente en sus preceptos el consumo de vino, este se convierta en un producto esencial en las mesas árabes y bereberes del Al-Andalus, al contrario de lo que ocurría en el también reino musulmán de Valencia donde este precepto sí era cumplido con escrupulosidad y no eran vistas con buenos ojos las borracheras que, al parecer, cogian sus hermanos del sur.
Los árabes introdujeron los cultivos de huerta y la caña de azucar, por lo cual, y teniendo en cuenta lo accidentado de la ladera cultivable de la alquería, se vieron obligados a aterrazarla formando bancales que hicieran posible su explotación. En los esquistos se cultiva el olivo y el viñedo, yendo este último paradójicamente en aumento, resultando extraño que una religión como la islámica que prohibe explicitamente en sus preceptos el consumo de vino, este se convierta en un producto esencial en las mesas árabes y bereberes del Al-Andalus, al contrario de lo que ocurría en el también reino musulmán de Valencia donde este precepto sí era cumplido con escrupulosidad y no eran vistas con buenos ojos las borracheras que, al parecer, cogian sus hermanos del sur.
La ocupación de esta nueva civilización
del territorio de La Axarquía, no supuso la expulsión mecánica de sus
antiguos moradores, sino que existió la convivencia con el pueblo
musulmán a pesar de diverger en sus creencias religiosas. Ejemplo de
ello es la existencia a pocos kilometros al norte de la alquería de un
poblado mozárabe en el Cerro de Calixto, en cuya ermita, allá por el
Siglo XI se rendía culto a San Ildefonso.
Durante los siglos XIII al XV
Vélez-Málaga fue una de las medinas más importantes del reino nazarí. El
aspecto que presentaba sería el de una ciudad no muy grande, bien
fortificada y defendida por un importante recinto amurrallado. Durante
este período se registró un notable crecimiento poblacional que provocó
que ésta desbordara su recinto amurallado, configurándose distintos
arrabales que coinciden en la actualidad con el barrio del Arroyo de San
Sebastián y las actuales plazas de la Constitución y de San Francisco.
Ya en el siglo XIII, junto a la ciudad
existían núcleos rurales (alquerías) que se convirtieron en los núcleos
humanos fundamentales para la explotación agrícola del medio, como son
Almayate, Benamocarra, Benajarafe, Pedupel, Benadalid, Cajiz, Iberos,
Iznate, Torrentes, Alcalaín, etc., que se concentran especialmente en la
zona occidental. La mayoría de estos asentamientos serán la base de los
actuales núcleos urbanos que existen el la comarca. La alquería de
Frigiliana formó parte del Reino Nazarí, las tierras de Bentomiz
constituian una circunscripión territorial castrense dependiente de
Vélez-Málaga, subdividido a su vez en dos distritos secundarios llamados
TAHAS con guarniciones militares al frente de sus respectivos alcaides
en las fortalezas del propio Bentomiz y de Frigiliana. Mientras la taha
de Frigiliana tenía bajo su jurisdicción los fuertes de Nerja, Torrox,
Prayana y Lautín, estos dos últimos desaparecidos, la de Bentomiz
comprendía los de Arenas y Daimalos. Esta visión que nos ofrece D. José
Enrique López de Coca, nos llega enriquecida por las noticias contenidas
en los autores árabes más prolíficos y descriptivos que sus
predecesores de la época califal y los reinos de taifas.
El lento pero seguro avance de la
reconquista conducida ahora por los Reyes Católicos desencadenó en 1485
la rendición de la alquería de Frigiliana a las huestes cristianas sin
que mediara derramamiento de sangre alguno, siendo su propio alcaide, el
mudejar Atanqueyeden quien hiciera entrega del castillo y sus dominios.
La población musulmana quedó vinculada a la tierra como propietaria de
la misma a cambio de pagar un impuesto al rey aragonés, conservándose la
estructura productiva mudejar respetándose por parte de los vencedores
las haciendas, las costumbres y las práctivas religiosas de los
vencidos.
En 1499 la publicación de la Real
Pragmática de Isabel y Fernando según la cual se rompen las promesas
hechas a los musulmanes de respetar la fe islámica, oblingando a todos
los mudejares del Reino de Granada a la disyuntiva de convertirse al
cristianismo o huir al norte de Africa. La conversión de miles de
mudejares, la mayoría de ellos por coacción, a la nueva fe, les cocedió
la prerrogativa de convertirse oficialmente en "cristianos nuevos",
aunque más vulgarmente fueron llamados moriscos.
Esta Real Pragmática encendió los ánimos
entre los moriscos de las Alpujarras, estallando la rebelión en la taha
de Poqueira la Navidad de 1568. Desde este momento comienza una
verdadera guerra civil en la que el morisco perderá su personalidad
jurídica para convertirse en objeto de caza. La rebellión se extendió
como un reguero de pólvora a todo el Reino de Granada, llegando a
Bertomiz en Abril de 1569. Los moriscos fueron enviados a Extremadura,
Zamora, etc, y La Axarquía fue repoblada por cristianos viejos
procedentes de Granada y Valencia fundamentalmente.
A mediados de los 60 se colocaron en las
paredes del barrio morisco de Frigiliana, doce paneles de cerámica
donde se narra el levantamiento de los musulmanes y la batalla del Peñón
de Frigiliana.
Fuente:
Departamento Historia
Concejalía de Turismo. Ayuntamiento de Vélez-Málaga y Frigiliana.
Departamento Historia
Concejalía de Turismo. Ayuntamiento de Vélez-Málaga y Frigiliana.

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